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El sobrepeso y la obesidad son, en la mayoría de los casos la consecuencia de un desequilibrio entre lo que comemos y la energía que gastamos.
Cuando ingerimos más energía que gastamos con actividades, el cuerpo “almacena” esta energía para los momentos malos. Si comemos menos de lo que necesitamos, el cuerpo lo interpreta como tiempo duro y reduce el metabolismo y gasta menos calorías. Sólo hay una solución para este círculo vicioso: moverse mucho, gastar calorías, movilizar al metabolismo, hacer deporte.
Nuestro metabolismo trabaja como un motor de combustión, alimentado por energía. Para sobrevivir nuestro cuerpo necesita constantemente energía, también cuando duerme. Este gasto mínimo de energía del cuerpo cuando no se mueve se llama metabolismo basal. El metabolismo basal es diferente en cada persona, depende de talla, peso, masa muscular, edad y del género. Una mujer que pesa 60 kilos tiene un metabolismo basal de ca. 1100 kilocalorías, un hombre de 80 kilos de ca 1700kcal. A este metabolismo basal podemos añadir el gasto energético por actividad. Cualquier movimiento, cualquier trabajo mental, etc. gasta energía. Por supuesto, gastamos más calorías si nos movemos más. Deportes fuertes o trabajos físicamente duros requieren facilmente 3000 kcal extras, mientras una persona que está todo el día delante de la televisión sólo necesita 500 kcal extra.
 
La dieta para un control adecuado del peso debería centrarse en moderar la cantidad alimentos ingeridos sin alterar las proporciones de equilibrio de la dieta y teniendo en cuenta todos los grupos de alimentos.
 
Con un entrenamiento de resistencia suave como el Nordic Walking podemos aumentar el gasto de grasas hasta 80%. Para adelgazar efectivamente necesitamos un entrenamiento de resistencia suave que activa el metabolismo de las grasas.
Con la Marcha Nórdica quemaremos cerca de 10% más de calorías que caminando normalmente. Una hora a un ritmo moderado ya nos quita 480kcal. Si con el tiempo intensificamos poco a poco el entrenamiento y comemos equilibrada y moderadamente podemos llegar fácilmente a gastar 7000 kcal más de lo que ingerimos y así perder cada 2 semanas un kilo.